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  • Gustavo Scuderi

La comedia es peligrosa -MI CRITICA-

El emblemático Teatro Nacional Cervantes cumplió 100 años y bajo ese clima de festejo, nos trajo una propuesta especialmente escrita para la ocasión; compuesta en verso (ya una marca registrada) por dos verdaderos genios contemporáneos, dos grandes artistas como son Gonzalo Demaría y Ciro Zorzoli.

"La comedia es peligrosa" reúne dos circunstancias que la atraviesan transversalmente: por un lado, el centenario de esta verdadera institución teatral fundada por la célebre actriz española, María Guerrero y por el otro, la creación de un teatro estable en Buenos Aires, allá en tiempos del Virreinato. Allí también conviven todos los elementos de la narración de enredos, vodevil y comedia satírica, a lo que hay que sumarle la inevitable complejidad de interpretar un texto en verso.

La temática puede parecer simple, pero nos pinta como sociedad aún en épocas tan remotas. La trama se centra en las peripecias y las situaciones cada vez más rebuscadas a las que debe enfrentarse una compañía de actores en busca de establecer un teatro en un terreno fiscal, a la que se oponen otros agentes del poder político y religioso que quieren beneficiarse del lote en cuestión según sus propias agendas.

El elenco es numeroso e increíble, sin fisuras, donde una Paola Barrientos se une o mezcla con el resto de los actores, hablando de su calidad y humildad artística. De cada uno de ellos podría hablar mucho, pues no hay uno que desentona; todos bailan, cantan, actúan y ¡hasta tocan instrumentos musicales! Por lo que detenerme en un nombre en particular sería claramente injusto con los demás.

Es realmente un placer presenciar esta propuesta que lo tiene todo, una generosa duración, un extraordinario vestuario y una maravillosa puesta en escena; un texto muy rico de Gonzalo y una dirección titánica de Ciro, que en esta ocasión tuvo la tarea de dirigir a más de una docena de artistas.

"La comedia es peligrosa" es sin duda una propuesta imperdible que seguramente el público ovacione de pie.


GUSTAVO SCUDERI