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  • Gustavo Scuderi

"Princesas" -MI CRITICA-

A partir de una idea original, 50 años después y pasados sus años de gloria, se reencuentran Cenicienta, Caperucita y Blancanieves; con todo lo que ha transcurrido a nivel mundial en lo sociopolítico y tecnológico, un contexto muy rico, que Pepe Cibrián supo aprovechar.

No se puede negar la inventiva de este maestro, que supo hacernos volar por bellos musicales (pronto reestrena “Drácula”, nada más ni nada menos, que en el Luna Park), también en su trayectoria nos trajo teatro de texto, como su magistral, “Juana, la loca”, que dejó como legado en manos de otros directores y actores, la última versión de Anita Padilla fue magistral.

Ahora con sus “Princesas” juega y mucho, viéndoselo transitar su texto muy relajado brindándonos esa comodidad como espectadores que siempre uno busca. Él interpreta a Cenicienta, una princesa venida a menos, no sólo por la edad, si no por su pasar económico; quien entre otras cosas se encarga de mencionar el presente de todas las figuras de los cuentos, esos momentos son sumamente oportunos, ingeniosos y graciosos, ese punto y contexto son lo mejor de la obra.

Para los otros dos papeles eligió a dos protagonistas muy disimiles y hay momentos en los que esto se nota en el escenario, pero no por ello es menos oportuno. Marta González, una señora actriz, juega con su Caperucita y desprende una ternura hacia el público que uno no puede dejar de valorar su vulnerabilidad, su experiencia y porque no su oficio. Como Blancanieves, siendo el momento justo para ponerla en escena por su paso mediático en la televisión y sus conocidos problemas familiares, Esmeralda Mitre; el público festeja su arrojo, pero en algunos momentos lleva a la puesta a un resultado que quizás no era el buscado sacando a relucir todo su histrionismo, por eso marco lo oportuno de su incorporación, haciendo que uno como crítico y espectador le cueste recordar aquellos pasos por el San Martín en textos clásicos y de grandes autores. Pero insisto en que no se puede negar que su incorporación no es interesante y justa.

En esta obra que entiendo irá trasmutando con el pasar de las fechas, ya que hay muchas improvisaciones, Pepe logra su objetivo, jugar con un texto, con unos personajes muy reconocidos y una realidad bastante difícil, logrando que cada espectador siga al personaje que le resulte más atractivo, yo me quedé fascinado por la calma y la soltura de él en escena.


GUSTAVO SCUDERI