35º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Los eventos mundiales, en este 2020 provocaron que nuestra cotidianidad y el entorno o espacios se modifiquen. No me voy a detener en medidas tomadas, en lugares cerrados, si en marcar una tendencia que se veía venir, más allá de la pandemia, el streaming.

El festival internacional de cine de Mar del Plata, por supuesto tuvo que atravesarlo, amen de que hablaré del nivel de la elección del material o bien de alguna película, tengo que marcar que fue uno de los festivales que mejor lo logró, con una sala profesional excelente y un interés en el publico notable, que lamentablemente no sucedió con otros.

Con una soltura y eficiencia para recrear las concurridas mesas post proyección, las charlas con maestro (imperdible la de Miranda July), hora cero, presentación de libros, que también estuvieron presente, con la libertad de acudir a ellas en cualquier momento dando solamente, play. Con un emotivo y claro homenaje a un director distintivo, provocador, desafiante, Pino Solanas y toda su carrera cinematográfica. Un especial de los 25 años de Historias Breves, cuantos excelentes directores salieron de ahí y lo necesario que es ese espacio.

Pasaremos por los premios, como mejor película internacional, un documental español de una duración generosa, El año del descubrimiento, de gran trayectoria en festivales. Mejor dirección para un mimado del festival, Matías Piñeiro, con Isabella, también llevándose el galardón de mejor interpretación, María Villar. Mejor guion para Nicolas Prividera por Adiós a la memoria.

Marcar que hubo unas películas muy interesantes, de unos directores que conviene seguir, por ejemplo, la excelente Historia de lo oculto de Cristian Ponce, reversionando un género, a diferencia de otras, aquí encontramos una excelente recreación de época, con guiños super ingeniosos y unas excelentes actuaciones. Dentro de la competencia nacional, Mamá, mamá, mamá, intima opera prima, que genera climas propios de una visión muy femenina, hay que seguir sin dudas a Sol Berruezo Pichon-Riviere. Una película que me fascino fue Las mil y una de Clarisa Navas, supo transmitirme toda una vivencia. De temática LGTB que no deja a nadie indiferente, evitando toda estigmatización, sin recurrir a los rincones típicos la directora se adueña de un lugar y supo plasmar todo el universo de sus criaturas, gran trabajo y revelación de Mauricio Vila. Hubo interesantes películas argentinas, algunas en competición y otras con presentaciones especiales como la solvente Las siamesas, con las inmensas Rita Cortese y Valeria Lois de Paula Hernández y Nosotros nunca moriremos de Eduardo Crespo, simple, austera pero muy interesante. El regreso de Fernando Spiner al terreno fantástico, Inmortal, se valora que aborde este genero que no se ve mucho en nuestro cine.

Celebro, festejo, que esta pandemia, no haya bloqueado o parado este festival que tanto amamos, debo también marcar una excelente organización, selección de películas, pudiendo disfrutar del cine, pero en casa.


GUSTAVO SCUDERI