"Afterglow" -MI CRITICA-

"Afterglow" es una obra de S. Asher Gelman y un éxito del off-Broadway que se convirtió en el espectáculo de mayor duración de la historia en el Davenport Theatre; audaz, provocadora, polémica ¿por qué no? pero que no sólo moviliza por sus comentados desnudos, sino también por su historia que incomodará a más de uno, o bien, lo hará verse reflejado en este trío. Otra de las características que la hacen relevante es también el hecho de que aquí se trata de un trío de varones, pero que tranquilamente puede abarcar diversos géneros y sus combinaciones. La desnudez de la que tanto se habla, en mi opinión se vuelve natural y es funcional a cada escena, no son gratuitas y eso es de destacar.

La coyuntura que atraviesan Josh y Alex, un matrimonio estable pero abierto al incluir en su relación a Darius, primariamente en su cama, abre un sinfín de significados que no sólo son el resultado de esta relación de a tres, sino que los diálogos que se van dando entre ellos, dibujan la insatisfacción, las licencias, las condiciones, las condescendencias que se dan en cualquier pareja, inclusive sin necesidad de incluir a un tercero, aquí es un mero disparador, que lleva a que ese pacto sexual se rompa y los sentimientos se pongan en juego.

La desnudez como generador de incomodidad, morbo, voyerismo, está en realidad en la mirada del espectador no de los personajes ni menos en los actores; esos cuerpos desnudos son necesarios, amén de que reacción o cortada de ticket generen, no es una imposición u oportunismo de su creador, sino hasta inclusive una necesidad de naturalizar lo que sucede en lo que se considera una relación erótica, sexual, igualmente tampoco es para juzgar a quien quiera ir a verlo de esa manera y llevarse unos ratones encima.

No es casualidad que la obra aquí en Argentina sea dirigida por Diego Ramos, que lo encuentra actualmente con todo su virtuosismo y apertura actoral, donde no hay complejos, ni inhibiciones (también es apabullante su presencia en "Sex"), aquí hace a un todo en el tono de la obra. Difícil habrá sido moldear las escenas para que no se vuelvan chabacanas, bizarras, coreografiar los cuerpos de sus tres actores, a quienes realmente felicito por su atrevimiento, le salió, reitero, muy natural.

El trío que integra el elenco posee una química muy lograda, Adrián Lázare que posee más trayectoria y está acostumbrado a un teatro más habitual, nuevamente realiza una actuación a su altura; en él no hay inhibición, pone el aplomo e inclusive es el eje de estabilización entre los otros dos artistas. Fernando Cuellar más conocido por su participación en un programa de moda, también es un reconocido diseñador que vuelve a sus orígenes actorales y sale a escena con una naturalidad admirable, sus escenas con Adrián más profundas están logradas y en las que debe dejar todo en escena es el más suelto de los tres. Facundo Real, el tercero en cuestión, de quien no había visto nada aún, se amolda a sus compañeros también armónicamente. Los desnudos y escenas jugadas de alto contenido erótico, reitero, las desarrollan muy fluidamente y el espectador presencia la rutina y actos sexuales de este trío como a la vida misma, eso es gracias a su director, su marcación y la entrega de los actores.

"Afterglow" es una propuesta que agradezco sea presentada en Argentina, ya que no tenemos mucho la posibilidad de ver estos espectáculos afuera, de un lenguaje corporal que puede resultar llamativo, sí, pero es el comienzo de varias ideas y situaciones más comunes de lo que se piensa, todo acompañado por una musicalización excelente.


GUSTAVO SCUDERI