"Anaïs, el deseo consumado" -MI CRITICA-

Siempre es interesante cuando el teatro se acerca a una historia quizás no conocida por todos los espectadores, esa función que cumple de cierta manera este espacio es muy positivo. "Anaïs, el deseo consumado" de Lázaro Droznes nos trae la llamativa, por su época, historia de una mujer que rompió barreras, preconceptos, en una búsqueda interminable de saber y sentir lo que es el amor, cómo así también el deseo y el placer.

Los escritos de nuestra protagonista en forma de diario, que son muchísimos, fueron apareciendo a medida que ella podía nombrar o hacer públicas sus relaciones con personas aún vivas. Con una falta importante de figura paterna, tuvo a lo largo de su vida muchísimos amantes, hombres y mujeres, una adelantada a su época, culminando en un hecho incestuoso con su propio padre.

Quien lleva la puesta en el precioso teatro "Border" es una maestra de actores, docente, actriz todo terreno y por supuesto directora: Virginia Lombardo, quién supo darle a la obra su impronta femenina, cuidando muchísimo el detalle, la intimidad y a su actriz protagónica Thelma Fardin.

A Thelma se la ve suelta y logra transmitir un personaje muy demandante y arriesgado, que de seguro no ha sido fácil para ella; festejo su arrojo y el inclinarse por el teatro independiente, siendo una figura pública convocante y que sigue estando muy expuesta en los medios lo que demuestra su crecimiento y su valor al enfrentarse a los desafíos. La acompañan muy correctamente Julián Belleggia, Esteban Coletti, Fiorella Camji, Emiliano Diaz y Alfredo Martín, formando un grupo homogéneo que suma muchísimo a la obra.

"Anaïs, el deseo consumado" es una nueva historia para conocer, muy interesante por lo que significó en su época, por su claridad dramatúrgica y por una actriz que sigue creciendo y animándose a más.


GUSTAVO SCUDERI