"Instalaciones dramáticas para una poesía" -MI CRITICA-

Hoy la cartelera porteña es tan amplia que, se agradece cuando una propuesta sale de lo habitual tocando las fibras emotivas y nos traslada a un universo onírico, poético, esto es sin duda un elemento destacable en sí mismo. Siento que "Instalaciones dramáticas para una poesía" cumple claramente con esta premisa que, en definitiva era lo que buscaba en ella.

Intercalar poemas, escritos, letras, hilvanando una narración que no busca un desarrollo lineal pero que conserve un sentido claramente no es una tarea sencilla. La propuesta de Sol Pavéz nos traslada a un plano de calma, de contemplación, como si de niños nos trataran al contarnos un cuento. De ella es la dramaturgia y la dirección, tomando retazos de poemas, por ejemplo, de Oliverio Girondo, Verónica Viola Fisher, Alejandro Berón y de su propia autoría, los grafica en diferentes cuadros y en diferentes sintonías, pero sin dejar de lado una cohesión, un ámbito que transitan sus oradores, sus talentosos actores, que lucen las palabras.

Sol supo valerse de unos artistas que tienen dotes especiales para que de su labor brote la naturalidad, pues la puesta tiene justamente lo necesario para este tipo de teatro, si bien no recitado, muchos tramos son leídos y ellos tienen que interpretarlos. En especial dos de ellos que son de la hostia, que siempre brillan en escena y sus concentrados trabajos bordan las propuestas: Ingrid Pelicori y Martín Urbaneja. Por otro lado, sumando muchísimo al resultado, están Yanina Gruden dándole frescura y liviandad a los pasajes y Natalia Casielles que en contraposición de la actriz anterior llena de espesor y de cierta manera tragedia a los mismos.

Si de variedad hablamos, de crear climas, de dejarnos "contar", de abstraernos del mundanal ruido, ésta seguro sea la propuesta indicada..


GUSTAVO SCUDERI