"La pipa de la paz" -MI CRITICA-

Volvió a la Av. Corrientes "La pipa de la paz", luego de su gira nacional, propuesta ideal para hacerla rodar en las diferentes localidades, principalmente, porque vasta su inmensa protagonista para que la pieza funcione y brille.

En esta ocasión la talentosa y carismática Betiana Blum dirige por primera vez y elige un texto de Alicia Muñoz, que en ciertos aspectos recuerda al autor de su emblemática película y recordada por todo el país, "Esperando la carroza", Jacobo Langsner, compartiendo el guion con el director Alejandro Doria.

La pieza ha madurado claramente, porque ambos protagonistas se manejan con una soltura y química perfectas, esta entrañable relación madre e hijo los vuelve inmediatamente unos personajes queribles.

El hijo, un diplomático de las Naciones Unidas, interviene y media para que la paz reine en el mundo, pero no tiene presente que en el país que dejó, se desatará una guerra muy difícil de manejar, la de su demandante madre con sus hermanas, situación que la primera utilizará para obligarlo, a través de diferentes artimañas, a regresar.

Betiana es inmensa, todo su candor y talento están arriba del escenario y el público le responde constantemente; pero Sergio Surraco no se queda atrás, por algo es uno de los mejores actores de su generación, que ha realizado novelas, películas y obras siempre de una manera impecable, aquí en este dúo está maravilloso.

"La pipa de la paz" vuelve a unos de los teatros más grandes que tenemos, el "Astral", y fue realmente un placer verlo lleno y en un clima de festejo, con un aplauso que no cesaba; resultado de una pieza cómo las de antes, sin engaños, ni golpes bajos, muy divertida y con unas actuaciones sin fisuras.


GUSTAVO SCUDERI