“Nido de lagarto” -MI CRITICA-
- Gustavo Scuderi

- hace 3 horas
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Franco Verdoia nos trae en esta ocasión, el cierre de su trilogía “Teatro animal” con “Nido de lagarto”, luego de sus exitosas piezas: “Late un corazón de perro” y “Matar a un elefante”. Este dramaturgo, director de cine y teatro cordobés tiene la cualidad de apropiarse de sus historias, rodeándolas de un clima íntimo, cercano y sobre todo humano. Sus criaturas se manejan por la pasión y sus relatos, si bien son pequeñas historias, llegan a la platea como si nos contaran un cuento. “Nido de lagarto” aprovecha toda la experiencia de Franco también en el cine, donde el fuera de campo, los sonidos, los silencios son parte de la historia.
También valoro muchísimo que les da voz y presencia a temáticas difíciles de tocar y que no se transitan habitualmente, en este caso la sexualidad, la pasión y el amor en la adultez; tocados de una manera sensible, pero sin tapujos, gran trabajo también de la dupla protagónica.
La Gloria y el Vasco mantienen un amor clandestino hace más de cinco décadas, por el destino mismo de la vida, ambos tomaron caminos separados; si bien sus relaciones dieron fruto, nunca dejaron de desearse mutuamente y lo materializan a través de encuentros sexuales en el hotel del pueblo “Nido de lagarto”. Entre conversaciones, sueños y deseos, la cama de ese hotel es testigo, no solo del paso del tiempo en sus cuerpos, sino que también es reflejo de la actualidad de una sociedad adicta a lo virtual, como bien dice la obra “la gente ya no se quiere como antes”.
La trilogía, representa en sus tres escritos, relatos escenificados en pequeños pueblos del interior, donde “lo animal” no está explícitamente retratado en la obra; sino que lo que les sucede particularmente en la historia es una metáfora sobre los vínculos que desarrollan los protagonistas. Aquí el lagarto es testigo del encuentro entre los protagonistas, de lo prohibido, de lo no considerado hegemónico ¿cómo una obra contemporánea nos va a mostrar lo sensual en los cuerpos de adultos mayores, el taboo de una relación clandestina? No solo lo muestra, sino que lo hace con buen gusto.
Silvina Sabater ya transitó el universo de Franco y aquí nuevamente está esplendida, de una actuación sentida, su interpretación se hace carne en el personaje. Horacio Acosta, también está magnifico, de una gran química (necesaria) con su compañera; ambos logran llegar a cada espectador, nos movilizan y en ningún momento los juzgamos, ni nos sorprendemos por alguna escena jugada, al contrario, la transitamos naturalmente, gracias a su oficio.
“Nido de lagarto” es un rico texto, honesto, lleno de matices y momentos, con unas interpretaciones sentidas, logradísimas y sin lugar a duda, un imperdible en la cartelera.
GUSTAVO SCUDERI




