"La ratonera" -MI CRITICA-
Un clásico de suspenso y más si es de Agatha Christie siempre es tentador, “La ratonera” es sin dudas un éxito internacional, inclusive en algunas plazas no dejó de representarse; por esto su regreso a Buenos Aires, es motivo de apreciación. En esta oportunidad llegó al teatro Liceo y tiene dos puntos fuertes en su haber: una lograda producción, muy vistosa desde que esperamos a que empiece y un elenco muy jugoso; esto último es fundamental ya que, el mismo, es numeroso y es difícil organizar y o seleccionarlo para que funcione en su conjunto.
Confiar el proyecto, que ya tiene su propia carrera hecha, a un profesional del teatro como lo es Manuel González Gil es acertado, pues este conoce a la perfección el ámbito y tiene la cintura adecuada para poder dirigir al grupo y unir todos los aspectos de la obra. Además, la propuesta se beneficia ampliamente de una atractiva musicalización de Martín Bianchedi, el siempre atractivo diseño de vestuario de “La polilla”, de escenografía de Lula Rojo, de iluminación de Sendón, todos profesionales intachables, que hacen que la obra entre y se perciba verdadera en la platea.
El que conoce o bien leyó las historias de esta emblemática escritora sabe de qué se trata, sus diagramaciones argumentales son muy similares entre ellas: un crimen, un lugar encerrado y un grupo variopinto de personajes donde se encuentra el culpable y algo invaluable, la imploración de no contar el final.
En este elenco del 2026 encontramos a una entrañable Betiana Blum que, sabe cómo utilizar a la perfección su costado pícaro e inocente, un nombre que engalana cualquier propuesta, como también lo hace el de Carlos Belloso. Me gustó mucho la química entre la pareja anfitriona Romina Gaetani y Ludovico Di Santo, están sueltos en escena y realmente hacen divertir al espectador. A ellos se suma la exquisitez interpretativa de la siempre eficiente Malena Solda, al igual que la de Walter Quiroz, cuyos nombres siempre nos brindan seguridad en cuanto a la calidad actoral. Hace mucho que no veía en escena a Carlos Santamaría y su acostumbrado aplomo interpretativo, del cual no ha perdido ni un ápice y aquí no desentona con sus compañeros, al igual que Andrés Gil, con una frescura ideal para su personaje. Realmente en este grupo, analizándolo clínicamente, hay para todos los gustos, siendo lo más importante el resultado que logran en escena todos juntos.
“La ratonera” reúne todos los condimentos para que sea un éxito, una historia que entretiene al espectador, un elenco más que solvente y convocante, con una puesta técnica intachable.
GUSTAVO SCUDERI





