"Sus ojos acusaron amor" -MI CRITICA-

Es tan placentero, para los que amamos el teatro, adentrarnos en los barrios y encontrarnos con salas pequeñas que, con todo el cariño y a todo pulmón se mantienen presentando obras que son muy interesantes. Nos acercamos a "La Tertulia" para conocer el escribir de Paolo Giuliano, si bien esta preciosa obra que vi culmina su tercera temporada, "Sus ojos acusaron amor", es mi deseo que continúe, pues tiene todos los elementos del buen teatro. Ese del que uno transita observándolo, palpándolo y sintiendo a sus personajes desde muy cerca; esto es gracias a este joven dramaturgo y director que escribe desde sus entrañas, percibiéndose que, al menos este texto está atravesado por algún recuerdo o sentimiento.

Nos metemos en la cotidianidad de una familia, cariñosa, pero que en sus movimientos y miradas denotan una fuerte tensión, secretos que es mejor no revelar, primero naturalizando algo que creemos que para el otro está mal o le haría mal y segundo porque lo normal es que funcione esta micro sociedad. No es función mía seguir avanzando en la trama pues, es necesario que el espectador los vaya conociendo y acompañando.

El gran trabajo del grupo actoral es parte fundamental de que la obra que dirige Paolo funcione, la labor de ellos es minuciosa, muy sentida, lograda; uno comprende el accionar, el sentir y las palabras de la dramaturgia que toman forma en ellos. El trabajo de Julia Funari es de una exquisitez que no se ve seguido, desprende unos sentimientos que hacen que uno quiera abrazarla, de ella me llevo unas de las actuaciones que más me han tocado en el teatro últimamente. Pero cómo bien dije el trabajo de todos es maravilloso, Julián Bellegia es un joven actor muy preparado y el desdoblaje que logra con su personaje esta impecable; egoístas somos, porque esperamos siempre lo mejor de él y aquí nuevamente lo logra. Por primera vez veo a Laura Correa y Carlos Larrañaga dejándome una grata impresión y por supuesto, un hermoso trabajo.

"Sus ojos acusaron amor" invita a la reflexión, a sacar algún pañuelo, sin golpes bajos, uno se retira de la sala pleno, al ver una obra muy bien escrita, dirigida y con un elenco brillante.


GUSTAVO SCUDERI