Una casa llena de agua -MI CRITICA-

"Una casa llena de agua" de Támara Tenenbaum es un teatro joven, descontracturado y de cierta manera ingenuo. Donde la curva de la pieza no presenta cortes o altibajos, concentrándose en las anécdotas o vivencias de una niñera mientras, justamente, cumple su tarea.

Este tipo de teatro, palpable, franco, sencillo son virtudes o marcas de su directora, Andrea Garrote, quien hace de cualquier texto, una obra que vacila entre lo cómico, satírico y el drama, una gran directora.

Esta pieza cuenta con una protagonista rotunda, que se come toda la propuesta, Violeta Urtizberea, dueña de una versatilidad, histrionismo que rompe la estructura o resultado de cualquier dramaturgia. Es un placer y también una búsqueda, ver sus trabajos; habiéndose convertido en una artista que se mantiene solventemente en registros televisivos, cinematográficos y teatrales.

Sin desmerecer el trabajo grupal o resultado de esta propuesta, claramente Violeta hace que el público se acerque a verla. Si bien mi expectativa de la historia era otra, a veces la naturalidad atenta contra la profundidad de un texto, transitándola sin sobresaltos, aunque no por ello carezca de valor, sino que son gustos personales.


GUSTAVO SCUDERI