"Una muerte compartida" -MI CRITICA-

Este año, curiosamente, podría decir que termino la temporada teatral con la culminación de dos obras que me hicieron conocer a un dramaturgo y director sumamente interesante: Paolo Giuliano. De él presencié "Sus ojos acusaron amor" y ahora "Una muerte compartida", me asombró que hay una gran conexión entre ambas piezas y a la vez son muy disimiles, gustándome mucho su capacidad para concatenar tantos temas en un poco más de una hora, en especial en la segunda que presencié.

En las dos hay una presencia muy fuerte de una madre que, a modo de espejo, en una es sumamente cuidadosa, amable, contenedora y en la otra fría, calculadora y manipuladora. Otro acierto de Paolo es la selección de las actrices para los dos personajes, en la anterior Julia Funari y aquí la inmensa Patricia Rozas quien seguramente a muchos se le vendrá a la cabeza enseguida; esta artista es sensible en su actuar, de gestos y movimientos precisos, su presencia le da peso a un texto difícil, un gran trabajo. Pero Paolo siempre, está a la vista, se vale de actores muy dúctiles, que transitan su dramaturgia naturalmente y logran personajes con aristas y profundidad, aquí inclusive logrando personificaciones con modismos muy marcados. Participa nuevamente Laura Correa, demostrando dos actuaciones diferentes aquí empoderada y en la otra más sutil. Sergio Janusas en un papel actual, que no conviene adelantar, ya que es el eje de la historia y motivo del deshilvanar la misma, hermoso trabajo. La dupla Facundo Salomón y Luciano Diani se potencia en escena, el primero con una de las participaciones que demandan más de la historia, nunca perdiendo su diseño, reitero excelente trabajo de todo el grupo.

Podría mencionar de Paolo que es un dramaturgo con mucho por decir, pero que lo hace en la dosis correcta, creador de buen y profundo teatro y evidentemente con un ojo para la selección de actores precisa.

"Una muerte compartida" maniobra y conjuga varios temas actuales sin necesidad de quitarles el peso necesario y pasar a ser un mero sondeo, la violencia en todos sus aspectos, el posicionamiento de la mujer de armas tomar, la poca tolerancia y ese último adiós que no deja a todos en paz, más actualidad y sensibilidad imposible.


GUSTAVO SCUDERI