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"Una casa en Biarritz" -MI CRITICA-

Habiendo tantas propuestas en Buenos Aires, es realmente refrescante encontrar obras diferentes que rompen el clásico ámbito teatral; así fue que me encontré con la grata sorpresa de "Una casa en Biarritz", que agotó todo mayo gracias al bendito boca a boca. También fue agradable recibir comentarios o preguntas ante mi posteo al respecto, esto indica que hay un público en busca de piezas que se diferencien al resto.

Como respuesta a aquellas consultas di una respuesta inequívoca y aquí lo hago nuevamente: recomiendo con mucho entusiasmo esta propuesta, ya que en ella encontrarán un sinfín de sensaciones y puntos de interés; desde la posibilidad de meternos de lleno en la obra junto a los personajes y a la dinámica de esta, hasta su propia historia de por sí muy interesante.

Agustín León Pruzzo supo diagramar su dramaturgia para que se aplique a la puesta, donde surca varias temáticas, más que nada haciendo hincapié en la dinámica de una familia, pero abordando temas tan importantes como el prejuicio, la empatía, los deseos reprimidos, las cosas que no se dicen y las que decidimos callar.

Hoy en día, se promociona mucho los espectáculos inmersivos, pero no tanto en un contexto teatral; aquí lo que se vive desde que se entra, literalmente, a una casa en el barrio de Villa del Parque se experimenta con intriga y una sensación de asombro y sorpresa ante cada detalle que se nos revela (no quiero ni deseo adelantar detalles, porque cada uno de ellos hacen a la experiencia única de cada espectador).

Lucas invita a cenar a su nueva pareja, el objetivo es presentarle a su madre y al marido de ésta; eso conlleva enfrentarse a los nervios naturales y a muchos prejuicios, ya que el joven les manifestó su orientación sexual hace muy poco. Amén de esta situación, la velada dará lugar para revelar verdades dolorosas y secretos guardados. Aquí me detengo, porque justamente viene lo atractivo de la pieza, cada historia continuará según el personaje que cada espectador siga por los ambientes de la casa y éste tendrá que armar en su cabeza las posibles de las demás opciones.

A todo lo atractivo ya mencionado, le sumo las excelentes actuaciones y concentración de los artistas que se mueven cómo si nosotros no estuviéramos, ¡chapeau! Catherine Biquard cómo la madre está estupenda, un torbellino de emociones y verborragia, maravilloso trabajo. Pero como comentara, los muchachos no se quedan atrás, logrando un elenco muy convincente: Wenceslao Blanco, Hernán Herrera Nobile y Santiago Otero Ramos.

El resultado de la obra o bien de la experiencia, es también en gran parte gracias al atino de su director Martín Caminos que ha tenido que apañárselas con un elenco que no convive permanentemente en el mismo espacio.

De esta casa de Villa del Parque salí maravillado y movilizado ante una propuesta que traspasa lo tradicional haciéndolo desde la intriga, la sorpresa y lo atractivo de estar transitando la misma junto a los actores. ¡Bravo!


GUSTAVO SCUDERI




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